La vida es una oportunidad, aprovéchala.La vida es belleza, admírala.
La vida es un sueño, hazlo realidad.
La vida es un reto, afróntalo.
La vida es un deber, cúmplelo.
La vida es un juego, juégalo.
La vida es preciosa, cuídala.
La vida es riqueza, consérvala.
La vida es amor, gózala.
La vida es un misterio, desvélalo.
La vida es promesa, cúmplela.
La vida es tristeza, supérala.
La vida es un himno, cántalo.
La vida es un combate, acéptalo.
La vida es una tragedia, domínala.
La vida es una aventura, disfrútala.
La vida es felicidad, merécela.
La vida es la vida, defiéndela.
Madre Teresa de Calcuta.



Una niña sostiene su muñeca en frente de su casa en un barrio pobre cerca del puerto de Tanjung Priok en Yakarta.(Foto Reuters)
Una devota mujer hindú ofrece oraciones después de tomar un baño sagrado en las aguas del río Ganges en la norteña ciudad india de Allahabad (Foto Reuters)
Un hombre vestido como Santa Claus dona sangre en un centro de la Cruz Roja Americana en Tulsa, Oklahoma. (Foto de Mike Simons)
Fieles oran en la Iglesia Católica de Zhujiajiao durante una misa víspera de Navidad en las afueras de Shanghai, China el 24 de diciembre de 2009. (Foto de Aly Song) 
¿Sabía Usted que… en Italia se celebra una competencia de villancicos, desde el 1350? Se le llama “pastorelle” y la palabra Noel es sinónimo de villancico. Por eso se le comenzó a llamar al personaje de la navidades Papa Noel.
- ¿Sabía Usted que… el panettone se inventó en Milán en 1495, en el Castillo del duque Ludovico Sforza? Éste quería preparar una fiesta especial de Navidad, a uno de sus cocineros se le ocurrió la idea de ponerle al pan pasas de uvas y frutas secas. Lo llamo “panettone” (pan para todos
- Las tarjetas navideñas tienen un origen y estas fueron inventadas por sir Henry Cole, quien en el año 1843 encargó a John Calcott Horsley, un amigo pintor, que le dibujara y pintara una escena navideña, que luego mandaría a reproducir en una imprenta, para después escribirle unos breves deseos de felicidad, firmarlas y enviarlas a los amigos y familiares. Horsley hizo 1.000 tarjetas y, las que no utilizó Cole, las vendió a un chelín cada una. Eran unos grabados coloreados a mano que representaban una familia que brindaba por sus amigos ausentes. La imagen fue criticada por muchos puritanos, que decían que fomentaba la bebida. En 1862 se empezaron a imprimir tarjetas navideñas de serie, que fueron un éxito inmediato. En 1893 la costumbre recibió la confirmación real cuando la Reina Victoria encargó 1.000 tarjetas a una imprenta británica. 




